
Una inmersión en la reserva siempre suele ser interesante, en esta ocasión y con unas condiciones perfectas no gocé tanto como hubiera deseado, ¡la culpa fue del resfriado!
La prensa se hizo eco de la noticia sobre los furtivos pillados in fraganti en la reserva, la pena es que no sea así más a menudo, además la multa seguramente quedará en una bromita si uno compara la pasta que sacan vendiendo pescado a los restaurantes (también es ilegal, tanto la venta como la compra). Sin mencionar que quizá debería de prohibirles estar federados durante un período, inhabilitándolos para concursos de pesca, así tal vez se lo pensarían algo más. (Suponiendo que esto no sea así)
En la inmesión de hoy, no hubo fortuna puesto que esperabamos ver alguna langosta, no estaban en su lugar habitual y las praderas de posidonia han crecido impidiendo la visibilidad del fondo y muchos de los recobecos donde éstas se esconden.
La prensa se hizo eco de la noticia sobre los furtivos pillados in fraganti en la reserva, la pena es que no sea así más a menudo, además la multa seguramente quedará en una bromita si uno compara la pasta que sacan vendiendo pescado a los restaurantes (también es ilegal, tanto la venta como la compra). Sin mencionar que quizá debería de prohibirles estar federados durante un período, inhabilitándolos para concursos de pesca, así tal vez se lo pensarían algo más. (Suponiendo que esto no sea así)
En la inmesión de hoy, no hubo fortuna puesto que esperabamos ver alguna langosta, no estaban en su lugar habitual y las praderas de posidonia han crecido impidiendo la visibilidad del fondo y muchos de los recobecos donde éstas se esconden.
Sí pudimos ver bastantes ejemplares de mero, algunos grandecillos y una curiosa pareja de dentón que nos acompañó durante un buen rato. A pesar de ver abundancia de peces, los cuales en la reserva son siempre mucho más grandes (vacas, morena, doncellas, salpas, alguna variada) y los siempre preciosos juveniles de fula; salí del agua con la sensación de decepción.
Lo más curioso que ví fue un ermitaño de anémona, iba cargadísimo. Tres grandes bultos acoplados sobre la concha y acabados en tentáculos hacían de él un vistoso ejemplar.
Lo más curioso que ví fue un ermitaño de anémona, iba cargadísimo. Tres grandes bultos acoplados sobre la concha y acabados en tentáculos hacían de él un vistoso ejemplar.










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